La crisis climática ha remodelado la arquitectura contemporánea. La sostenibilidad se ha convertido en una fuerza rectora central en el diseño y, a su vez, los arquitectos están repensando cómo construir hoy. Para CO Adaptive Architecture, abordar la crisis climática comienza con una práctica orientada al proceso. Juntos, Ruth Mandl y Bobby Johnston han creado una firma que encarna cómo un enfoque basado en valores puede abordar los problemas más apremiantes de nuestro tiempo. El resultado es una arquitectura elegante e impactante que cobra vida con aplomo y delicadeza.
Hoy en día todo está “pintado” de verde. Se trata de envases ecológicos, tecnologías ecológicas, materiales ecológicos, automóviles ecológicos y, por supuesto, arquitectura ecológica. Una “ola verde”, impulsada por la crisis ambiental y energética a la que nos enfrentamos, con énfasis en el cambio climático y todas las consecuencias vinculadas al calentamiento global. Esta calamitosa situación la confirma la segunda parte del informeCambio Climático 2022: Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y presentado en las últimas semanas. Revela que, si bien se observan esfuerzos de adaptación en todos los sectores, los avances implementados hasta el momento son muy bajos, ya que las acciones realizadas no son suficientes.
Los edificios de madera se celebran regularmente por su apariencia sostenible, ya que el dióxido de carbono extraído de la atmósfera por los árboles queda atrapado en la estructura del edificio. Pero, ¿y si pudiéramos hacerlo mejor, diseñar edificios que no solo retengan carbono, sino que absorban activamente dióxido de carbono para reforzar su estructura? En este artículo, publicado originalmente por la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas como "Baubotanik: Biodiseño de inspiración botánica", Ansel Oommen explora la teoría y las técnicas de Baubotanik, un sistema de construcción de árboles vivos que busca lograr precisamente eso.
Los árboles son los guardianes altos y silenciosos de nuestra narrativa humana. Pasan toda su vida respirando por el planeta, manteniendo varios ecosistemas, mientras brindan servicios esenciales en forma de alimentos, refugio y medicinas. Sus resistentes ramas elevan tanto el cielo como nuestros espíritus. Su grandeza reflejada en el viejo musgo es testimonio del paso de los años y de los siglos, tanto que imaginar un mundo sin árboles es como imaginar un mundo sin vida.
Entonces, para continuar existiendo, la humanidad no solo debe coexistir con la naturaleza, sino también ser su benefactora activa. En Alemania, esta alianza se encuentra a través de Baubotanik, o Construcciones con Plantas Vivas. Creado por el arquitecto Dr. Ferdinand Ludwig, la práctica se inspiró en el antiguo arte de la escultura de árboles.
La política de Carbono Cero tiene como objetivo crear una especie de equilibrio ecológico para neutralizar la emisión de gases de efecto invernadero. Varios estudios reportan que el sector de la construcción civil es uno de los principales responsables del desequilibrio en el que nos encontramos actualmente, al fin y al cabo consume recursos naturales a escala gigantesca y sigue construyendo edificaciones que no colaboran con el mantenimiento del medio ambiente. Por lo tanto, buscar caminos hacia una arquitectura neutra en carbono se ha vuelto fundamental y uno de ellos es aprender de los maestros del pasado, como el arquitecto brasileño João Filgueiras Lima, conocido como Lelé.
Un edificio neutral en carbono se logra cuando la cantidad de emisiones de CO2 se equilibra con iniciativas positivas para el clima, de modo que la huella de carbono neta a lo largo del tiempo sea cero. Teniendo en cuenta su capacidad inigualable para absorber CO2, la plantación de árboles a menudo se considera la mejor solución de compensación de carbono. Pero a medida que las ciudades se vuelven más densas y la cantidad de espacio horizontal disponible para espacios verdes se reduce drásticamente, los arquitectos se ven obligados a explorar otros enfoques.
Por lo tanto, para abordar estos desafíos climáticos y conectar a las personas con la naturaleza, las paredes verdes al aire libre se han convertido en una tendencia creciente en ciudades cada vez más verticales. Si bien hay investigaciones que afirman que estos pueden tener un impacto positivo en el medio ambiente, muchos cuestionan si realmente pueden contribuir a una arquitectura neutral en carbono. Aunque la respuesta puede ser bastante compleja, parece haber un consenso: las paredes verdes pueden ser efectivas, pero solo a través de un buen diseño.
Es crucial considerar el impacto ambiental futuro de todo lo que creamos. El cambio climático sigue ocupando un lugar destacado en la agenda global, y todas las industrias deben participar en el objetivo de alcanzar Carbono Cero. Una de las industrias más desafiantes es la construcción, que juega un papel vital en el proceso de descarbonización y se enfrenta constantemente a desafíos para volverse más verde. Por lo tanto, exige técnicas innovadoras y desarrollo de datos para encontrar procesos nuevos y sostenibles. Una solución es introducir y diseñar materiales más limpios y eficientes. Los ladrillos son un buen ejemplo, ya que se pueden utilizar en la construcción de edificios para garantizar un proceso circular y minimizar las emisiones de carbono, siendo un material extremadamente duradero que se puede producir con técnicas más sostenibles.
Imagen de termovisión infrarroja que muestra la falta de aislamiento térmico de una vivienda. Imagen de Ivan Smuk. Image vía Shutterstock
¿Cómo podríamos analizar el impacto ambiental que generan las edificaciones? ¿Qué estrategias podrían desarrollarse para mejorar la calidad de vida de las personas y lograr una relación en armonía con el medio ambiente? Año tras año, cada vez más interrogantes se suman a la lista de decisiones proyectuales de miles de arquitectos y arquitectas alrededor del mundo que buscan tomar medidas e implementar políticas que promuevan una mejora del desempeño ambiental de sus construcciones disminuyendo el consumo energético y de recursos como así también reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y la producción de desechos.
Por revolucionaria que pueda parecer la industria de la construcción hoy en día, actualmente es responsable de casi el 40% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo, el 11% de las cuales son el resultado de la fabricación de materiales de construcción como el acero, el cemento y el vidrio. Unos años más tarde, después de una pandemia global que trajo cambios rutinarios y evidencia indiscutible del cambio climático, las emisiones de CO₂ siguen aumentando y alcanzaron un máximo histórico en 2020, según el Informe sobre el estado mundial de los edificios y la construcción de 2020. Si bien se ha avanzado mucho a través de la tecnología, las estrategias y conceptos de diseño y los procesos de construcción, todavía queda un largo camino por recorrer para reducir las emisiones de carbono al mínimo o casi a cero en el desarrollo de entornos construidos.
En la segunda mitad del siglo XX, con la masificación del automóvil y un crecimiento demográfico exponencial, ciudades alrededor del mundo se expandieron de manera acelerada. El caso de Santiago, Chile, no fue ajeno, caracterizándose por una mancha urbana extensa y fragmentada que ha derivado en una fuerte dependencia del automóvil, degradación ambiental y consumo de suelo agrícola. Con una falta de planificación y políticas que apunten a un desarrollo urbano sostenible, el resultado es una ciudad más contaminada y menos verde; un escenario muy alarmante considerando la crisis climática a la que nos enfrentamos.
Si bien la economía circular a menudo se observa en relación con el objeto arquitectónico, a través del enfoque del reciclaje de materiales, el análisis del diseño para el desmontaje y los fletes de materiales, el marco completo se promulga a escala de vecindario y ciudad. Ya se trate de visiones de comunidades circulares que insinúan cierto nivel de autosuficiencia o de políticas puestas en marcha por las ciudades, los proyectos a escala urbana ejemplifican los principios rectores de la economía circular, proporcionando un vistazo de lo que podría ser una versión completa de la misma. A continuación, se exploran las estrategias utilizadas en los entornos urbanos circulares, desde la arquitectura y los materiales de construcción hasta la producción de energía, la gestión de residuos y la producción de alimentos, así como los procesos y operaciones que rigen estos diseños, proporcionando información sobre las condiciones que informan la circularidad.
Un estudio reciente reveló que desde 2014, las olas de calor en los ecosistemas marinos se han convertido en “la nueva normalidad”. La crisis climática ya no se trata de hablar de futuro. Los eventos extremos son cada vez más comunes y se reflejan en las noticias diarias. Incluso puede parecer que los servidores públicos están siendo tomados por sorpresa, pero los científicos llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de apuntar al desarrollo sostenible.
Los buenos ejemplos son todavía pocos, pero existen. En la COP26, se publicó una guía completa con estrategias comprobadas para lograr el enfriamiento urbano.
Durante los dos últimos años, la ciudad de Madrid ha sido, y sigue siendo, escenario de la exposición itinerante del Bosque Metropolitano. Tres son sus principales objetivos. En primer lugar, exponer a los madrileños las ideas ganadoras y finalistas del concurso celebrado con la intención de redefinir el futuro de su ciudad. En segundo lugar, comunicar los procesos que la ciudad llevará a cabo en temas de sostenibilidad y resiliencia urbana y desde la educación ambiental. Por último, generar alianzas estratégicas concretas entre el Bosque y la ciudadanía madrileña.
Teresa Moller, José Cubilla, Solano Benítez & Gloria Cabral fueron honrados hoy con el Premio Global de Arquitectura Sostenible 2021, organizado por la Cité de l’Architecture et du Patrimoine, un organismo francés dedicado, entre otras cosas, a organizar eventos centrados en el patrimonio y la educación arquitectónica.
La crisis climática ha sido uno de los principales problemas de 2021, tanto en el discurso político como en el ámbito de la arquitectura, acompañado de un nuevo reconocimiento de la gravedad del problema. Durante el año pasado, el informe del IPCC ha revelado las graves consecuencias de la falta de acción paliativa, mientras que la COP26 y la cumbre del G7 resultaron en compromisos insuficientes con medidas inmediatas y tangibles. El sector de la construcción, responsable de un impresionante 39% de los gases de efecto invernadero emitidos, puede contribuir de manera significativa a frenar el cambio climático. Las siguientes son las medidas de descarbonización de 2021 que afectan a esta industria.
En diciembre, la Comisión Europea adoptó varias propuestas que encaminan al sector del transporte hacia una reducción del 90% en las emisiones de carbono, dando un paso más en la implementación del European Green Deal. Las iniciativas buscan aumentar el transporte ferroviario, fomentando los viajes de larga distancia y transfronterizos, apoyar el despliegue de puntos de recarga para vehículos eléctricos e infraestructura alternativa de repostaje y desarrollar aún más la multimodalidad.
Ante una crisis climática sin precedentes, los techos verdes se consolidan cada vez más como una tendencia global de arquitectura, proporcionando múltiples beneficios sociales, económicos y medioambientales en zonas urbanas. Siguiendo el ejemplo de modelos pioneros como el de Copenhague, ciudades alrededor del mundo están reemplazando cubiertas grises por verdes bajo el anhelo de apuntar hacia un futuro más sustentable y saludable. Por lo tanto, se ha transformado en una operación recurrente en proyectos que buscan ser compatibles con los desafíos propios de la ciudad contemporánea.
En los últimos años, con el desarrollo urbano acelerado de los espacios públicos en China, se han asignado numerosos roles nuevos a los baños públicos. Los(as) diseñadores(as) han presentado una variedad de propuestas que sugieren convertir los baños públicos en un lugar donde la reunión social se puede redefinir y la estadía temporal puede ser más atractiva. Aunque la escala de los baños públicos es significativamente menor que la de cualquier otro tipo de arquitectura, los(as) arquitectos(as) chinos(as) han estado trabajando de manera innovadora para adaptar los baños públicos a los contextos sociales cambiantes. A continuación se muestran algunos ejemplos que demuestran algunos experimentos arquitectónicos actuales con el diseño de baños públicos en China.