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Arquitectos: Paulo Moreira Architectures
- Área: 60 m²
- Año: 2024



Es la temporada de lluvias, pero el aguacero de esta mañana poco disuade el ritmo a lo largo de La Carrera Séptima. Ciclistas y peatones se deslizan entre los vendedores ambulantes con carritos de aguacates, dulces de jengibre y fundas para teléfonos. Los autos de juguete, bombillas y joyas hechas a mano con cuentas brillan bajo las gotas de lluvia, dispuestos ordenadamente sobre lonas que demarcan los puestos de los vendedores. Oficiales de policía se acercan a un reciclador que recoge botellas; un turista regatea por una chaqueta; dos mujeres se encuentran en medio de la carretera, abrazándose mientras sus abrigos se empapan de lluvia.
La Séptima, o la Séptima Avenida de Bogotá, es la vía más emblemática de Bogotá, transitada por más de dos millones de personas cada día. A lo largo de esta única vía —parte mercado, parte ruta de protesta, parte centro de transporte— se despliega la historia de Bogotá. Durante casi un año, seguí sus ritmos como peatón, viajero, habitante e investigador. En todos estos momentos y sus encarnaciones históricas, una imagen perduró: la carretera es un cuerpo vivo. Se imagina como la columna vertebral de Bogotá, su arteria vital, su corazón. Sangra, lleva cicatrices y exige cuidado.








