- Año: 2015
Descripción enviada por el equipo del proyecto. Mejora de la accesibilidad urbana entre el barrio de Latsunbe-Berri y la calle Urbieta
En la evolución natural de una ciudad hacia la sostenibilidad, la accesibilidad puede entenderse como un elemento clave, capaz de dar oportunidades a todos los segmentos de población que componen la ciudadanía. El ascensor une el barrio de Latsunbe-Berri con la calle Urbieta, pero además desdibuja un importante salto topográfico, que fracturaba el centro del municipio de Hernani. Así esta infraestructura sirve de enlace entre el casco histórico y los nuevos desarrollos del municipio en una escala amplia, mientras que en lo cercano sirve de nexo entre el polideportivo municipal y el centro de salud, dotando de accesibilidad universal a estos equipamientos públicos tan importantes en la vida cotidiana.
El solar, se haya fuertemente condicionado por la presencia del edificio del polideportivo, que se contrapone a una ladera verde que conecta paisajísticamente con los montes lejanos. La pasarela, se sirve de esta doble situación, para cerrarse a un lado y abrirse al contrario, relacionando tanto desde el interior del ascensor, como en el tránsito por la pasarela, a los usuarios, con el arbolado cercano y el paisaje lejano.
Funcionalmente, el arranque de hormigón de la torre en el ámbito inferior, permite construir un espacio de entrada, que mediante la inclusión de un banco articula el ascensor con la urbanización existente. La parada intermedia, que resuelve el acceso al frontón del polideportivo, funciona además como una gran marquesina del espacio inferior. En la llegada a la calle Urbieta, el ensanchamiento de la pasarela, construye también un ámbito de acceso a la pasarela, invitando a los transeúntes a pasar hacia el interior.
Desde un punto de vista estructural, la pasarela gana sección en el apoyo de la torre y se abre ganando superficie, para apoyarse en el muro de contención existente. Debido a estas necesidades estructurales, la geometría de la pasarela va alterando progresivamente su sección, construyendo una forma facetada y angular que acerca la pieza al lenguaje escultórico.
Mediante ese lenguaje el conjunto de la torre y la pasarela, pretenden ordenar el entorno urbano en el que se ubican. El color negro del conjunto aporta abstracción a la pieza, que ofrece dos caras contrapuestas, la de la ligereza hacia el paisaje, caracterizada por el vidrio o las barandillas livianas, frente a la rotundidad de una pieza negra monolítica, que intenta dialogar con la gran escala del edificio del polideportivo.