
La altura del techo de un espacio influye en gran parte en nuestra percepción del mismo. Generalmente, los códigos de construcción locales definen las dimensiones mínimas, que se calculan para proporcionar una calidad de vida adecuada en el ambiente. Pero la altura exacta de los techos suele estar definida por la dimensión de los materiales que componen el edificio, la altura de las losas o, incluso, por el cálculo de las dimensiones de los escalones. Es común que, con la densificación de las ciudades y con el objetivo de aumentar la rentabilidad, los desarrolladores opten por crear techos mínimos en casas y oficinas, reduciendo los costos de construcción. Por otro lado, en arquitecturas más antiguas se observan techos más generosos, que generalmente permiten un mayor grado de libertad de diseño. Entonces, ¿cómo aprovechar al máximo estos espacios?