Mirador Siete Colores. Imagen Cortesía de Fundación Cosmos
¿Cómo transformar el diseño arquitectónico en una herramienta activa de conservación? Considerando a la naturaleza como fuente inagotable de inspiración, un vínculo en armonía con ella enmarca las incontables interrelaciones que existen entre los seres humanos, los organismos y los ciclos naturales. Diseñar con el paisaje implica aprender a convivir con sus temporalidades sin poder controlar sus procesos. Las tradiciones, la ecología, el pasado y el presente de los territorios colaboran a crear espacios que interpreten a sus comunidades. La arquitectura del paisaje puede inspirarse en las aves, las plantas y demás elementos naturales en el afán de moldear el complejo entramado dinámico de ecosistemas y usos que componen el ambiente.